“Comida, algo más que alimentarse”: chef Franko Montiel

FOTO: Especial/ Franko Montiel
Magdiel Olano

PUEBLA, MÉXICO.- La comida es algo más que alimentarse… es considerar los contextos, conocer los porqué de sus ingredientes o las razones del cocinero para elegir sus combinaciones, así lo asegura el chef Franko Montiel, quien más que compartir “sólo buenos platos”, regala experiencias gastronómicas.

A través de Nómada –un proyecto de cenas maridaje donde el chef inspirado en un tema, personas, canciones o cuadros, genera un menú basado en ello­–, el hidalguense radicado en Puebla, Franko Montiel, logra conectar a la gente con la comida para que éstas vayan más allá de lo que está en en plato, lo que genera una mayor satisfacción.

Como un nómada que va de lugar en lugar, los platillos de esta propuesta saltan de temática en temática, buscando otras formas de conectar a la gente con los alimentos más allá de los sabores con el paladar, extendiendo la experiencia sensorial a todos los sentidos, detalla el chef en entrevista con SABORES SON AMORES.

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“La gente tiene que tener abiertos sus cinco sentidos: oído, vista, tacto, olfato y gusto, porque va a jugar con todos ellos. Una vez que tengas esa permeabilidad de abrir sentidos vas a poder a disfrutar la comida desde otro punto de vista que no es sólo comer”

Con diversidad de ingredientes y combinaciones, este amante de la cocina hace homenaje a desde las personas que lo inspiraron a desarrollar el proyecto, hasta abordar temas como el Mictlán para conmemorar el Día de Todos los Santos, o retomando los cuentos de Charles Dickens para la época navideña.

“No busco ser un chef conocido, sino busco ser un cocinero que quieran conocer por todo lo que hago”.

Menciona con voz tenue el artista culinario, pues para él lo más importante es lograr en el comensal una experiencia diferente.

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Si bien señaló que existen muchas cenas maridaje y con muy buenas propuestas, detalló que Nómada logra ese dichoso “efecto ratatouille” –que aparece en la película animada de Pixar cuando el crítico culinario Ego prueba el primer bocado de la ratatouille que Remy, la ratita protagonista, ha preparado con mucho esmero y lo transporta a un momento de felicidad de su infancia:

“Lo que trato de hacer es que cuando la gente empieza a comer y le voy a explicando porqué elegí esos ingredientes, porqué el plato es así o el porqué del montaje, la gente disfruta más la comida y se empieza a imaginar, empieza a conectar sus sentimientos con la comida e incluso los empieza a mover”.