Conoce el impacto al medio ambiente por el desperdicio de alimentos

Redacción

Es cierto que a la hora de comer, todos deseamos los mejor de lo mejor: frutas y verduras de primera calidad, en perfectas condiciones y, por supuesto, entre más fresco mejor. Todo ello abona para preparar tremendos festines.

Pero lo cierto es que los consumidores carecemos de conciencia en cuanto el uso de recursos alimenticios se refiere, pues mil 300 millones de toneladas de alimentos que se desperdician anualmente según detalla en un estudio la FAO, lo que provoca un grave daño a los recursos naturales del planeta, de los que la humanidad depende para alimentarse.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el estudio titulado “La huella del desperdicio de alimentos: impactos en los recursos naturales”, analiza los efectos del despilfarro alimentario a nivel mundial desde una perspectiva medioambiental, centrándose de forma específica en sus consecuencias para el clima, el uso del agua y el suelo y la biodiversidad.

Lo anterior impacta, detalla el estudio, tanto al medioambiente –desperdicio de agua y la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera del planeta, por ejemplo- como a la economía.

Señala que el 54% de desperdicio de alimentos en el mundo se produce en las etapas iniciales de la producción, manipulación y almacenamiento poscosecha; mientras que el 46% restante ocurre en las etapas de procesamiento, distribución y consumo de los alimentos.

Un dato importante que destaca el informe de la FAO es que cuanto más tarde se pierde un producto alimentario a lo largo de la cadena, mayores serán las consecuencias ambientales, ya que al coste inicial de producción hay que sumar los costes ambientales incurridos durante el procesado, transporte, almacenamiento y al cocinarlo.

Un factor que contribuye al desperdicio de alimentos es la falta de control y planificación de los consumidores, sin embargo, ellos pueden dar muchos pasos para revertir estas tendencias. Aquí enlistamos algunas de las acciones que la FAO determina como buenas prácticas para reducir el desperdicio de alimentos:

  • Planificar menús con carácter semanal
  • Comprar las llamadas “frutas y verduras feas”
  • Asegurarse de que los refrigeradores funcionan correctamente
  • Utilizar productos marchitos en sopas y hacer un mejor uso de las sobras
  • Servir en la mesa porciones más pequeñas
  • Situar más a la mano los alimentos que llevan más tiempo en estanterías y refrigeradores
  • Congelar las sobras
  • Realizar el compostaje de los residuos