Día de la Hamburguesa… del placer al padecer

Redacción

PUEBLA, MÉXICO.- Una sustanciosa porción de carne frita –generalmente de res, pero también hay variantes de pollo, cerdo o camarón-, cobijada por dos partes de pan aderezadas con mayonesa y mostaza y un trozo de lechuga, jitomate y pepinillos –para que no se diga que no están presentes las verduras- es lo que se necesita para una suculenta hamburguesa. Claro que con una ración de papas fritas y, por qué no, una gaseosa.

Es tan suculento el platillo que hasta tiene su día para festejar. Como parte de una oleada contemporánea, se celebra el 28 de mayo el Día Internacional de la Hamburguesa. Y aunque los orígenes de esta comida, que se remontan a inicios del siglo XIX, no son tradicionalmente mexicanos, sí que se puede decir que en el país se consume en grandes cantidades.

Pueden verse desde los típicos “carritos sandwicheros” en las esquinas de la ciudad -por los regular en las noches-, en restaurantes tipo ejecutivos y de alta cocina y hasta existen restaurantes especializados al platillo, elegantemente adornados a un estilo campirano.

A pesar de la popularidad de este alimento de la cocina moderna, forma parte de la llamada “comida chatarra”. Es identificada con los antojitos callejeros más popular de los Estados Unidos y pertenece al estilo de alimentación fast food, tan demandante por el estilo de vida actual pero que genera una contrversia nutricional.

Fast food, causante de obesidad

De acuerdo al Instituto Mexicano del Seguro Social, el 80 por ciento de la población infantil en el estado padece obecidad. Según la nutrióloga María Pérez Jiménz, la mala alimentación genera en los niños hipertensión, diabetes, priblemas cardiacos entre otros padecimientos que a edad adulta provocarían  discapacidad y hasta muerte prematura.

ChiquitIMSS, NutrIMSS y Aprendiendo a comer bien son algunas de las estrategias que la institución ha puesto en marcha para realizan acciones de promoción que aporten a la educación y fomenten una alimentación correcta.

Slow food, por una cultura alimentaria

Frente a las nuevas formas de alimentación, existen diversas organizaciones que apoyan el consumo de productos que promueven un mejor futuro para el medio ambiente, la economía y la sociedad.

Ejemplo de ello las corriente del “slow food”, un movimiento que se preocupa no sólo por la ingesta de  platillos saludables, sino también por los agricultores, ganaderos y pescadores locales, por el bienestar de los frutos y animales; reprueba el uso de transgénicos,  proteja al medio ambiente y vela por una cultura alimentaria.