La cocina en México como aglutinante social

Redacción 

MÉXICO.- El acto de cocinar en México es considerado una de las actividades más importantes y cumple funciones sociales y rituales determinantes en ciertos acontecimientos que van desde una boda, la fiesta de quince años, días de conmemoración a los santos patronos, o Día de Todos los Santos, o una simple reunión familiar o comida callejera.

La hora de la comida en México es sumamente valorada como aglutinante familiar, de hecho es común que las reuniones sociales giren alrededor de la comida.

La comida en México es el factor que une a la sociedad; a través de ella se entablan amistades, se conocen parejas, se cierran grandes negocios, se afianzan los lazos familiares o simplemente se disfruta de un buen momento.

La gastronomía mexicana siempre ha sido calificada como una cocina de gran influencia barroca, resultado de un mestizaje culinario, y representa en mucho la visión que los mexicanos tienen del mundo. De esta forma, la zona norte del país, de clima más agreste y seco, ofrece una cocina más bien austera, de sabores sencillos; en cambio, en el sureste, donde la tierra es más generosa, se da una explosión de sabores con una cantidad hasta ahora desconocida de platillos y recetarios locales.

En las zonas urbanas, debido a la integración de las mujeres a la fuerza laboral, así como a la influencia del estilo de vida occidental, se ha ido perdiendo la tradición de cocinar en casa. Sin embargo, se considera que las fondas son un reservo de las recetas tradicionales.

La profesionalización del trabajo culinario en México sigue siendo predominantemente femenino: es común ver al frente de las cocinas de restaurantes y fondas a mujeres que, al adquirir el grado de excelencia, son nombradas mayoras, denominación que en la época colonial se les daba a las jefas de las cocinas de las haciendas y que ahora sería equivalente al chef europeo.

Aunque existen platillos típicos festivos, como el mole o los tamales, éstos pueden consumirse cualquier día del año, lo mismo en una casa particular que en un restaurante lujoso o en una pequeña fonda sin un valor ritual especial.