La mentira detrás de las zanahorias “baby”

Redacción

MÉXICO.- Mayormente utilizadas para ensaladas o consumir como botana, las zanahorias bebé o baby carrots han adquirido gran popularidad, sin embargo encierran detrás de su “producción” un elemento poco sustentable.

Estos vegetales “nacidos” en EU, han adquirido gran popularidad en gran medida por la forma estética que mantienen: color anaranjado intenso, pequeñas, y un acabado perfecto, así como por su practicidad para comerse como snacks. Sin embargo, las zanahorias bebé no son naturales, de hecho, el proceso para su fabricación es poco sustentable.

La idea surgió en California en 1980, cuando el granjero Mike Yurosek se dio cuenta que desperdiciaba miles de zanahorias al año sólo porque tenían imperfecciones. Tras ello, decidió darles un mejor atractivo visual y comenzó a cortarlas y darles forma con un cortador industrial, con lo que inició una nueva industria para las “zanahorias bebé”.

Las pequeñas zanahorias se volvieron tan populares que se empezaron a comercializar por todos los supermercados de Estados Unidos (frescas y congeladas), luego, mayormente a travé de tiendas trasnacionles han llegado hasta nuestro país.

A pesar de que la iniciativa surgió de una aparentemente buena idea, su gran comercialización ha hecho que gran parte de la verdura para su fabricación, sea desperdiciada. Aunque sí existen algunas que por naturaleza son pequeñas, a la actualidad se utilizan todo tipo de zanahorias para crear la versión baby.

Su comercialización, principalmente en grandes establecimientos, provoca que la materia orgánica sobrante sea desperdiciada, pues este vegetal es recortado con un cilindro y sus restos son usados como alimento para el ganado o simplemente desechados.

Aunado a ello, tras sufruir el proceso de elaboración –que consiste en pelar, cortar y dar forma– el vegetal queda expuesto, por lo que es más sensible a generar bacterias y se degrada más rápido.

Para retrasar el proceso, se lavan en una solución de cloro y se mantienen en condiciones de congelación hasta su llegada a los supermercados. Si los pasos de este proceso no se llevan a cabo con total rigurosidad, la zanahoria baby puede ser un alimento peligroso de comer una vez en manos del consumidor.