Redacción

MEXICO.- Un comal de barro quizás lo primero que nos recuerde es a nuestra abuelitas, y las abuelitas de ellas, quienes gracias a estos utensilios han preparado por generaciones deliciosas comidas que, a decir de las mujeres de cabello nevado, confieren un sabor peculiar a los alimentos, sobre todo a las tortillas que son cocidas en él.

Del náhuatl “comalli”, y de la voz maya “xamach”, se le conoció con el nombre de comal en la época prehispánica. Estas piezas son un utensilio básico en la cocina mexicana, tiene forma de disco y originalmente era de barro sin vidriar.

Un comal es muy frágil, por lo que a la actualidad se han fabricado piezas similares con otros materiales como metal o lámina para su durabilidad (no se quiebra y es más fácil de transportar), aunque sabemos que el tradicional es el de barro. A pesar de que se le conoce en toda la república mexicana, ya no es tan fácil de encontrar, principalmente por los remplazos que ha tenido de otros materiales.

¿Curar el comal?

Toda buena cocinera debe saber que para utilizar un comal de barro –o cualquier otro utensilio de este material­– deber ser “curado”. ¿Curado?

Sí, esta práctica se refiere a hacer un procedimiento a la pieza antes de su primer uso y dejarlo listo para que los alimentos que cocinemos en él estén perfectos. Se conocen varias técnicas de cómo curar un comal, pero básicamente se refiere a “cerrar los poros” del barro, es decir, taparlos para que los alimentos que pongamos en él no se filtren o se peguen, principalmente las tortillas que son cocidas en él.