¿Por qué no podemos dejar la comida chatarra?

Redacción

 MÉXICO.- Sabemos que la actual sociedad industrial ha modificado la manera de alimentarse, dejando en segundo plano la calidad de los alimentos y haciendo que se consuma cada vez con mayor frecuecuencia la comida chatarra. Pero más allá de la practicidad, ¿por qué no podemos dejar de comerla ?

La alimentación va más allá del simple acto de satisfacer una necesidad fisiológica, pues alcanza una fuerte dimensión “simbólica” que determina en cierta medida los hábitos y las costumbres transmitidas de una generación a otra, en donde no sólo se indica qué comer, sino cuándo y cómo.

En parte, la continuidad de un determinado estilo de vida se mantiene debido a la enseñanza que transmite la generación de más edad, quien incita, induce y obliga a los más jóvenes a adoptar ciertos modos de pensamiento y comportamiento, según información de la Convención Nacional de Delegaciones, sectores y ramas de la Canacintra.

La incorporación gradual de la mujer en el ámbito laboral ha contribuido no sólo a al crecimiento de la variedad de alimentos procesados y comida rápida, sino también modificado la manera de comer en casa.

El abuso de alimentos chatarra es uno de los principales factores causantes del sobre peso, del mismo modo, es causante de las enfermedades no transmisibles (ENT), por lo regular, crónicas y/o de larga duración y que además evolucionan lentamente como la diabetes, cardiopatías y varios tipos de cáncer.

Conoce las características de un producto orgánico

Sobre la alimentación de los mexicanos, menos de la mitad de la población no consideran productos chatarra a las papas fritas, los refrescos y garnachas cocinadas con alta cantidad de grasa, y que por el contrario los consideran nutritivos.

¿Por qué nos gustan estos alimentos que potencialmente nos hacen más daño que aquellos que nos nutren mejor, y la gente que acostumbra a consumirlos cotidianamente no puede dejar de comerlos?

Su ingesta hace que el cerebro libere una sustancia llamada dopamina, la cual genera en el organismo una sensación de bienestar, placer y saciedad. Por eso cuando una persona está estresada, enojada o ansiosa se le antojan.

La manera de comer se enseña en casa, en nuestras manos está elegir una alimentación sana, completa y equilibrada, para no cargar con las consecuencias de una alimentación altamente calórica y pobre en nutrimentos.